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¿Por qué sigo cometiendo los mismos errores? Entendiendo la debilidad de la carne

  • Foto del escritor: Pastor Alfredo Carmona
    Pastor Alfredo Carmona
  • 20 feb
  • 2 min de lectura
EL HOMBRE EN LA CARNE BS EL HOMBRE EN EL ESPIRITU
EL HOMBRE EN LA CARNE BS EL HOMBRE EN EL ESPIRITU

¿Alguna vez te has preguntado por qué, a pesar de tus buenas intenciones, terminas cediendo ante los mismos hábitos o pecados? ¿Sientes que hay una barrera invisible que te impide avanzar en tu vida espiritual? En nuestra más reciente prédica, el Pastor Carmona nos sumerge en una enseñanza profunda basada en Mateo 26:41: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.


¿Qué es realmente "la carne"?


Muchos confunden la carne simplemente con el cuerpo físico, pero bíblicamente representa algo más profundo: la naturaleza adámica. Es esa herencia de desobediencia que arrastramos desde el Edén. Como explica el Pastor Carmona, vivir en la carne es vivir bajo una naturaleza que no puede percibir, entender ni asimilar las cosas del Espíritu.


El ciclo de la esclavitud espiritual


El artículo destaca un principio espiritual clave: todo aquel que es vencido por el mal, se hace esclavo de ese mal. Cuando intentamos luchar contra nuestras debilidades usando únicamente nuestra fuerza de voluntad, estamos destinados al fracaso porque "la carne es débil".


En la carne, no tenemos el poder para romper maldiciones ancestrales ni para vencer pecados generacionales como la ira, el chisme o la falta de perdón.


La solución: El Nuevo Nacimiento y la Llenura


La enseñanza nos recuerda las palabras de Jesús a Nicodemo: "Es necesario nacer de nuevo". No basta con asistir al templo o conocer la doctrina; se requiere una metamorfosis espiritual.


  1. Nuevo Nacimiento: Es el paso inicial para dejar de ser hijos de Adán y convertirnos en hijos de Dios.

  2. La Llenura del Espíritu Santo: Es el motor que nos da la victoria. El Pastor Carmona comparte su propio testimonio de cómo buscó con vehemencia este poder hasta que su naturaleza carnal fue transformada por una naturaleza espiritual de autoridad.


Tres pasos para la victoria


Para aquellos que desean ver un cambio real en sus hogares y vidas, la prédica nos deja tres instrucciones fundamentales:


  • Velar: Estar atentos, sobrios y pendientes de lo que sucede a nuestro alrededor en el mundo espiritual.

  • Orar: No como un rito, sino como una búsqueda constante de la presencia de Dios.

  • Buscar el Poder: No intentar servir a Dios en nuestras propias fuerzas, sino esperar la investidura de poder de lo alto.


Conclusión


Si hoy te sientes triste, cansado o derrotado por tus propias debilidades, recuerda que la victoria no viene por tu capacidad, sino por el Espíritu de Dios. Es momento de dejar de pelear en la carne y comenzar a caminar en el poder del Espíritu Santo.

Mira el mensaje completo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=vlmmHKowPsc]

 
 
 

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